martes, 2 de mayo de 2017

HOY FIRMA: ÓSCAR NAVARRO. "WALDEN DE HENRY DAVID THOREAU"


WALDEN de HENRY DAVID THOREAU

Esa palabra me rondaba desde que yo era niño. Walden. Durante años no tuve claro lo que podría significar (no olvidemos que el acceso a internet no existe desde siempre), pero aparecía aquí y allá, en películas o en libros. Y se mantenían como un enigma. De repente, hablo de allá por 1987, en unos programas de radio clásica sobre el compositor Charles Ives, del que hasta hace poco aún guardaba las grabaciones en cintas de audio, supe acerca de Thoreau, del trascendentalismo, de ese inefable Walden, de Emerson. Una nube de nombres que poco significaban para mí. Finalmente, el libro cayó en mis manos y empecé a leerlo. Pero a las pocas páginas lo abandoné. Creo que la filosofía no es cosa para niños, y la contabilidad y las lista de pertrechos con los que alguien se iba a vivir al bosque no me parecieron nada atractivos. Hasta ahora.
Ha sido muy recientemente cuando he leído por fin ese monumento a la vida consciente que es Walden. Y el deslumbramiento me llevó a otros libros de su autor, el norteamericano Henry David Thoreau, del que el próximo sábado día 6 de mayo se cumplen 155 años de su fallecimiento.

¿Qué ha significado para mí la lectura de Thoreau? Una apertura de la mente, la plasmación de unas teorías que alguien en su día llevó a la práctica. La importancia de la vida sencilla, el desapego, el valor del esfuerzo:

La mayoría de los lujos, y muchas de las llamadas comodidades de la vida, no sólo no son indispensables, sino que resultan verdaderos obstáculos para la elevación de la humanidad.



Muchos consejos para la vida que difieren poco de las recetas que ofrecen miles de libros de autoayuda, pero con el mérito de haberlo escrito mucho antes que todos ellos y con más claridad que con la que otros lo habían dicho antes, como por ejemplo Schopenhauer.
El pensamiento de Thoreau resulta atractivo porque se pone al nivel del resto de las personas, no mirándolas por encima del hombro. Fuertemente influido por el pensamiento oriental, la vida que propone Thoreau es una vida-con-la-naturaleza, que busca el placer de conocer el mundo donde vivimos. Apunta con asombrosa clarividencia los efectos que asomaban en la por entonces jovencísima revolución industrial, y que podríamos perfectamente aplicar al mundo actual:

Pero ¡mirad!, los hombres se han convertidos en las herramientas de sus herramientas.

Con su Walden, Thoreau supone un eslabón más en la cadena del pensamiento que se inició en Grecia o en la India 500 años antes de nuestra era. En sus páginas resuenan las enseñanzas de Budah, de Sócrates, de Epicuro…

No quisiera que nadie adoptara mi modo de vida por causa alguna, pues además de que antes de que lo hubiera aprendido podría haber hallado otro para mí mismo, deseo que haya tantas personas diferentes en el mundo como sea posible; pero quisiera que cada uno fuera muy cuidadoso en descubrir y seguir  su propio camino, y no el de su padre o el de su madre o el de su vecino.


Para concluir, creo firmemente que Walden es una lectura a la que regresar. Es un libro tan necesario como los Ensayos de Montaigne, como el Oráculo de Gracián o las Meditaciones de Marco Aurelio. Gracias a sus páginas, nos reconciliamos con el ser humano, porque nada más que bueno puede venir de una especie que es capaz de escribir algo como «Tenía tres sillas en mi casa; una para la soledad, dos para la amistad, tres para la compañía.»

Óscar Navarro


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