martes, 10 de enero de 2017

HOY FIRMA: JAVIER VAYÁ ALBERT. "AÑO I DESPUÉS DE BOWIE"


Año I después de Bowie


David Bowie murió hace un año y las calles se humedecen en un estrépito color sepia demasiado mundano. Los transeúntes somos tan solo supervivientes (cómplices algunos, ajenos otros) al diminuto apocalipsis cotidiano tras la marcha de El Duque Blanco. Habitantes de un orfanato global con paredes invisibles, hacemos cola aguardando la raquítica cartilla de racionamiento cultural.



David Bowie murió hace un año como nace un presagio. Por supuesto pionero en abandonar el barco hundido con la elegancia de las ratas. Lou Reed llevaba tres años waiting for a man, Leonard Cohen demasiado cansado baila un vals eterno junto a Marianne, y Georges Michael enfermó de tristeza escuchando al último niñato haciendo apología del maltrato machista. No entendisteis nada cantó Prince en sus últimas palabras. Tom Waits y Elton John contemplan atemorizados el calendario.  Nos aferramos a la pírrica victoria de la sonrisa maliciosamente orgullosa ante la pataleta de los literatos de boato y cartón piedra por el Nobel de Bob Dylan. El grito en el cielo y la respuesta en el viento.

David Bowie murió hace un año y los amantes se besan a través del muro de las redes sociales. Los héroes son de trapo y barro, onanistas de espejo deformado y cheque en blanco. El mundo es más feo, duele un poco más estación a estación. La dictadura de la normalidad se ha impuesto a golpes de afecto por la seguridad en peligro de vida. El arte consiste en el arte de ocupar una silla sin moverte. Lo sublime es una utopía populista y absurda de vagos y maleantes; hot tramp, I love you so!

David Bowie murió hace un año.  Generaciones enteras vivirán hermosamente (in)felices sin haberlo escuchado jamás y el mundo seguirá mal que bien girando. Inconscientes testigos mudos del fin de una era de gestos y gestas. David Bowie murió hace un año y personalmente a mí se me quedó la poesía herida de muerte. Antes que por Machado o Bécquer, comencé a garabatear hojas en blanco jugando a descifrar los arcanos sentimientos que me producían las canciones del alienígena flaco. Maravillas como participar en el Lit Off Bowie de La Galla Ciencia me demostraron lo que ya intuía: no andaba solo ni desencaminado. David Bowie murió hace un año pero una estrella negra guía a corazones hermanos.


Javier Vayá Albert




Tres poemas de Javier Vayá 
basados en canciones de David Bowie




Ashes to ashes

Trazo huellas de pasos espurios.
Soy otro con déficit de luz
con un noviembre atravesado en la garganta.
Sujeto entre mis brazos la inviabilidad de una isla.
Esquivo dardos bastardos.
Soy el ogro que escupió sobre mi tumba mil veces.
Me asombra cuánto pesa lo invisible
y la caprichosa voluptuosidad del tiempo;
hace cien años me hirió un ahora
y cabalgué muerto por habitaciones de hotel
inyectándome dosis de hielo para contener el aliento.
Yonqui de cielo como el Mayor Tom.
En una escena repetida millones de veces
alguien contempla la voracidad de los autobuses
como un fantasma doble tras una ventana.
Acertasteis de lleno; soy una persona  horrible.
Tanto que deberían exponerme en mitad de la plaza.
No he tomado jamás una puta decisión acertada
y soy demasiado viejo para el Rock & Roll
demasiado joven para morir de pena.
No te sorprenda verme en un callejón
dejando que la vida me haga una mamada.
Soy el monstruo que habita los armarios de todas las casas.
Sin embargo yo no os exigí nada de mí mismo.
Prefiero a quienes caminan conmigo
pese a todo y pese a nada.
Quien conoce mi pecado y mi culpa primera
y me ayuda a arrastrar cadáveres bajo el sol del Mohave.
Cenizas a las cenizas, polvo al polvo
 y de mi mano quien (no) quiera entenderme.




Space Oditty

10, 9, 8, 7…
no regreses a la tierra.

Sabes lo que hay allí abajo y no es para nosotros dos.
Recuérdanos...
dos hermosas naves bailando un vals sobre las estrellas.
Vivían para nosotros
olvidaron su remedo capcioso en respuesta a tu brillo.
Dirás que no fue así...
que no acariciamos la piel de alienígenas arios.
que no contemplé como incrustabas tus alas
en el centro mismo de agujeros negros embutidos en nadas.
no regreses a la tierra.
En la perenne noche esculpimos nuestro desprecio por la gravedad.
¿Quién puede decir lo mismo?
No llames a la torre de control desfijando el eje de mi órbita.
Ahora mismo soy Hal 9000 derramando aceite
sobre las mejillas de nuestro perfecto Niño de las Estrellas.
te he mostrado todas y cada una de las miserias
del ser humano
me he convertido en el experimento definitivo sobre la torpeza.
aun así...
…6, 5, 4…

no regreses a la tierra.
Me oprime la atmósfera más allá de este casco de latón.
No me dejes solo y a la deriva atravesando tiempos impostados,
envidiando a las galaxias devorándose con gula
como hizo mi hambre con cada centímetro de tus destellos.
Como un homenaje a tus puntos suspensivos.
Aunque pienses que no fue así...
no regreses a la tierra.
…3,2,1

¿Puedes oírme?
¿Puedes oírme?
¿Puedes oírme?
¿Puedes...........................................





Life on mars?


Ella esquiva el baldío anochecer
oh, sabes que no podrás rozarla
mientras baila en la pista
entre perladas esquirlas de luz.
Inmerso en el bucle de esa canción
que ella ni recuerda.
Arrellanado en el naufragio la contemplas.
Te dijeron no te hagas esto
mientras ella danza obstinadamente engalanada
y cada vez que gira se aleja otro tanto
etérea en el linaje de nieve
transgrediendo las leyes de Kleper.
Nadie comprende que adoras la clase
de hombre en que te conviertes
cuando entre paso y paso acuchilla
con sus tacones a los pájaros
y gasta un segundo en guiñarte un ojo.
Nadie escucha el murmullo de la sonrisa
que cada día le arrancas.
Nadie ha visto nunca el corazón de un extraterrestre.





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