martes, 6 de octubre de 2015

HOY FIRMA: ROMINA ARENA. "DRUMMOND DE ANDRADE Y EL CARNAVAL BRASILEÑO".


DRUMMOND DE ANDRADE Y 
EL CARNAVAL BRASILEÑO






Carlos Drummond de Andrade nació en Itabira dentro del Estado de Minas de Gerais en 1902. Su carrera profesional incluye la enseñanza y el periodismo. Su primer libro, Alguna poesía, fue publicado en 1930. Fundó y dirigió A Revista en Minas de Gerais y colaboró con publicaciones modernistas como Terra Roxa e Outras terras y laRevista de Antropofagia. En 1934 se trasladó a Río de Janeiro donde ocupó el cargo de jefe de gabinete  del ministro de Educación y Salud Pública.


     Debido a las pocas traducciones existentes y la escasa difusión de la enseñanza del portugués, la poesía drummondiana no ha tenido la difusión que merece en nuestro país y en Latinoamérica. Los traductores han realizado un esfuerzo notable por hacer conocer a este escritor brasileño. Quienes se han encontrado con esta tarea manifiestan una admiración por la obra y por las decisiones poéticas y políticas del autor vinculadas a la construcción de una poesía cuyo material se acerca al lenguaje coloquial, y sus temas están relacionados a la vida cotidiana del hombre brasileño dentro de un proceso de valorización de la cultura popular desde principios de siglo XX.

     Drummon de Andrade escribió numerosos libros de poesía, ensayo y prosa, su obra abarca más 60 años de trabajo con la literatura. En 1987 es homenajeado con el samba enredo “El reino de las palabras” de la escuela de samba Estación Primera de Mangueira, que salió campeona en el carnaval de ese año. Meses más tarde, fallece Drummond dejando varias obras inéditas.


La construcción del carnaval en “Poesía errante” 
de Drummond de Andrade


Nunca fuimos catequizados. Lo que hicimos fue un Carnaval. El indio vestido de senador del Imperio. Fingiéndose Pitt. O figurando en las óperas de Alencarlleno de buenos sentimientos portugueses.

Oswald de Andrade, Manifiesto Antropófago.


     La obra poética de Carlos Drummond de Andrade representa una de las  concreciones más importantes del modernismo en Brasil, vanguardia que tuvo su origen en la Semana de Arte Moderna en São Paulo y que proyectó una nueva forma de hacer poesía desvinculándose de la estética simbolista que dominaba el ambiente cultural.  El modernismo recupera el carnaval de Río de Janeiro por ser uno de los ejes definitorios de su cultura. Sin embargo, esta festividad cambia de forma y sentido dentro de un proceso de grandes transformaciones históricas en Brasil. Con respecto al origen de esta celebración, Mónica Rector (1998) en “El código y el mensaje del carnaval: Escolas-de-samba”, afirma que:

El carnaval brasileño se origina en el “entrudo” portugués, que se llevó a cabo en Brasil desde la época colonial hasta la Primera República (1889). Consistía en juegos violentos, en que la gente se aventaba todo tipo de objetos. Era una festividad popular dionisíaca (1998: 51).

   A partir de la estructura del baile, el vestuario, los temas a representar, los ritmos y las letras de samba esta autora estudia los códigos de las escuelas de samba en el carnaval de Río de Janeiro. En su trabajo sostiene que el carnaval carioca se fue transformando paulatinamente en el despliegue de las escuelas, en detrimento de otras formas más populares como los tríos eléctricos[1] y las asociaciones carnavalescas.

    Este cambio en la concepción del carnaval está presente en los poemas de Drummond de Andrade desde mediados de siglo XX. Si bien en los primeros textos poéticos de 1930, el carnaval es representado como un acto dionisíaco, luego se transformará en una mercancía consumida por un gran público que sirve para desviar la atención de los hechos de violencia presentes en la época de dictaduras en Brasil. En la poesía póstuma, la imagen del carnaval  tomará otra perspectiva en la que se retoma, a partir del recuerdo, la estética modernista de principios de siglo pero con una escritura que representa las nuevas condiciones culturales.


    En Poesía errante (1988), encontramos dos poemas referidos a esta celebración brasileña: “Vinhetas de carnaval” (“Viñetas de carnaval”) y “Legendas para 12 estampas de  carnaval” (“Subtítulos para 12 imágenes de carnaval”). Drummond recurre a distintos formatos para representar el carnaval extendiendo así los límites de su escritura. El primer texto está constituido por nueve poemas breves con su título propio referidos al carnaval pero desde diferentes ángulos (Pierrot, Lamartine, escuela de samba Estación Primera de Mangueira, etc). Mientras que el segundo texto está formado por trece[2] poemas breves sin título, separados en el texto por marcas gráficas como la viñeta. En este último poema se presenta una constelación de imágenes, experiencias del sujeto imaginario[3] y  proyecciones para el futuro; además determinados por un espacio como el cuerpo, Recife, Bahía, el pueblo entero, un cuadro de Cândido Portinari, Río de Janeiro. Si bien las formas de los textos difieren de las primeras producciones poéticas, existe un intento por recuperar las ideas modernistas y la valorización de la cultura popular como cuando se nombra al dios de la guerra ogun naruê:


Viñetas de carnaval

El papel picado del miércoles en el asfalto
insiste continuar el carnaval.
Pisado, repisado, insistente
en recordar la batalla que no hubo.
El papel picado-fantasma
se mezcló a la arrugada serpentina
junto a la página de la Revista de la Semana  de 1921                                                       
que voló de una ventana nostálgica.


Subtítulos para 12 imágenes de  carnaval

El sonido de la escuela de samba,
un sonido acoplado
de cuero, de garganta, de golpe,
esperanza, raíces, luz y sombra,
placer, nostalgia, ogun naruê,
un sonido diferente de los demás.


     Podemos pensar que, en su poesía póstuma, hay una crítica al arte y literatura brasileña. El poeta recuerda y resignifica el movimiento modernista con una actitud pesimista acerca de los alcances de la poética de 1922.  Pareciera que el contexto literario, a fines de siglo XX, no recuerda el aporte del modernismo no sólo para el arte sino también para el lenguaje brasileño: “Há palabras que restam, sem substância./ Que foi feito do conteúdo de folia?/ Quem mais se declara folião?” (“Hay palabras que sobran, sin sustancia./ ¿Qué pasó con el contenido de fiesta?/ ¿Quién más se declara fiestero?”).




      
En los dos poemas aparece con frecuencia el tópico del disfraz. Pensamos que puede ser una estrategia usada en dos sentidos. Por un lado, en el caso de “Legendas para 12 estampas de carnaval”, el poema está “disfrazado” con subtítulos que el sujeto construye de las imágenes de los carnavales vividos. Por otro lado, el disfraz está en relación con lo que significa el carnaval: el sujeto se disfraza de papa-puré y pasa tan  inadvertido que termina siendo uno más en el carnaval. Luego, piensa otro disfraz: el del Príncipe de São Saruê, “amante das artes do sexo, da lavoura e da paz” (“amante de las artes del sexo, la agricultura y la paz”). São Saruê es un lugar creado por Camilo dos Santos en el poema “Viagem ao País de São Saruê” (1956), se trata de la representación de un lugar ideal que forma parte de una edad de oro brasileña, allí los alimentos crecen sin la necesidad del trabajo del hombre, no existen las enfermedades y los únicos sentimientos son de amor y felicidad.

    El sujeto imaginario, a partir de su disfraz, presenta la nostalgia por un mundo que existe utópicamente: “Lutamos em prol/ da nossa utopia./ Queremos o sol pura joalheria./ Queremos a terra/ taça de alegria,/ sem medo, sem guerra/ nem que seja um dia...” (“Luchamos en pos/ de nuestra utopía./ Queremos el sol/ pura joyería./ Queremos la tierra/ copa de alegría,/ sin miedo, sin guerra/ aunque sea por un día...”). Podemos interpretar, entonces, la construcción de la imagen de un carnaval que ya no puede ser el de principio de siglo: “Ai, 1925 .../ Pela Avenida lentamente desfilavam os carros” (“¡Ah, 1925.../ Por la Avenida lentamente desfilaban las carrozas”). También en “Vinhetas de carnaval” aparece el tema del disfraz bajo la forma de Pierrot, Rey Momo, Arlequín. De todos estos personajes, Drummond elige como representante del carnaval al  Rey Momo por su alegría:


¿En Momo hay que creer en estos días?
Pierrot es la forma arcaica de sufrir.
Pero el ombligo subsiste y resiste.
Las caderas también. El carnaval
se agarra de las redondas redundancias  para  sobrevivir.


     En “Legendas para 12 estampas de carnaval”, el sujeto imaginario vive esa fiesta a partir del cuadro Carnaval (1960) de Cândido Portinari. En ese gesto está el sentimiento del gozo que la memoria le provee. La técnica que emplea el poeta es establecer un diálogo con la pintura brasileña. En esta descripción del cuadro hay marcas de subjetividad ya que, en la pintura, se puede ver a un grupo que va desfilando, cantando y tocando instrumentos, pero la consideración de esa alegría que tiene  forma de torre es drummondiana. Aquí reside el diálogo entre artistas antes mencionado, hay una nueva construcción del cuadro en el que el samba eleva al cielo su “quente caricia” (“caricia caliente”) y, de ese modo, escribe poesía a partir de la representación del cuadro de Portinari.

    En estos textos, Drummond de Andrade piensa el carnaval más allá del contexto histórico de producción del poema, y realiza una abstracción de la esencia de esa festividad. Retoma el motivo del carnaval como un acontecimiento subjetivo y cotidiano del hombre brasileño con un tono alegre. También siente el carnaval como un hecho religioso y fundante de su país, postulado que se encuentra en los manifiestos de Oswald de Andrade, el carnaval es parte del sentir brasileño:


Viñetas de carnaval

Disfraz,
¿Qué es un disfraz, por favor?
¿Ropa- ostentosa, maquillaje, locura?
¿O antes, y principalmente,
jugueteo sigiloso, tan íntimo,
tan de mi sangre y nervios,  que oculto,                                                   
nadie lo percibe, y todos los días
exhibo en la pasarela sin espectadores?

Subtítulos para 12 imágenes de carnaval


El carnaval, si alguien lo sabe ver,
mucho más que intervalo de placer,
es rito, es liturgia[4], es corazón
en el frenesí de pasión rítmica.


       La imagen del papel picado del carnaval que se mezcla con la página de la Revista de la Semana de 1921 que voló de una ventana, relaciona el carnaval con el modernismo en el que se unifican los modelos de vanguardia junto a una temática y estilos brasileños. Los poemas representan el sentimiento de nostalgia ante un movimiento que quiso renovar el arte. Los poemas seleccionados de Poesía errante representan un carnaval idealizado vivido a través de la memoria. El sujeto imaginario reivindica la utopía, el mundo de São Saruê, la Semana de Arte Moderna.  Drummond retoma las ideas del modernismo pero la forma de sus textos nos remiten a una concepción de la modernidad tardía donde se presenta la fragmentación del discurso, la brevedad de los textos evocando diversas imágenes y ese  diálogo tan necesario entre el presente y el pasado.





[1] En tiempo de carnaval, se adornan colectivos y camiones que transportan equipos de sonidos y cantan diferentes grupos musicales. En la calle, gran cantidad de personas bailan disfrazados mientras siguen a un determinado trío eléctrico. En la actualidad, se puede ver a estos agrupamientos en la Galo de Madrugada, se trata de la apertura oficial del Carnaval, considerado el mayor grupo carnavalesco. Esta celebración se lleva a cabo todos los años en Recife, capital de Pernambuco. Espontáneamente, las personas disfrazadas desfilan por las calles de Recife.
[2]  Si bien el título del poema hace referencia a 12 poemas, encontramos uno más. En la mitad del texto  poético, Drummond coloca un breve samba.
[3] En “Mirada e imaginario poético” en La poética de la mirada (2004), Jorge Monteleone afirma: “La mirada imaginaria puede ser atribuida, entonces, al sujeto imaginario de una enunciación lírica. Es una facultad por la cual el sujeto imaginario realiza sus elecciones objetivas y, en consecuencia, su proyección en el espacio. El mirar establece así un vínculo con un objeto mirado o con otro al que se mira y nos mira. Funda tanto una objetividad como una intersubjetividad. Es una facultad  a partir  de la cual el sujeto imaginario establece todas las fantasías  respecto de lo que se halla fuera del campo visible.” (2004:30)
[4] En el manifiesto de poesía “Palo del Brasil”, Oswald de Andrade proclama: “El carnaval de Río es el acontecimiento religioso de la raza” (1981:03)




ROMINA ARENA

Nacida en Argentina. Es profesora y licenciada en Letras (U.N.S.), y docente a cargo de Prácticas del Lenguaje. Ha participado en diversas antologías nacionales, entre las que se cuentan “PENSAMIENTO E IMAGEN” (De los cuatro vientos 2002) y “ESCRITURA SIN FRONTERA” (Raíz Alternativa, 2014). Actualmente está interesada en la traducción de poetas modernistas brasileños.

*Para ver el vídeo donde recita para LGC, pincha aquí.



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