martes, 8 de abril de 2014

HOY FIRMA: LAS POÉTICAS DE LOS POETAS III: QUASIMODO Y SERENI. (Textos de reflexión poética en la Italia de la postguerra), a cargo del poeta y profesor DAVID PUJANTE.






QUASÍMODO, UNA POÉTICA DEL HOMBRE.




De los años cincuenta son dos interesantes reflexiones de Quasímodo sobre la poesía: ”Una poetica”, de 1950, y “Discurso sulla poesia”, de 1953.

Hay una parte de la reflexión poética en Italia durante este siglo que se relaciona con la poética cívica española. Coincide con la manera más profunda de entender el compromiso poético (también vigente en las mismas fechas en nuestro país) y al poeta como modificador del mundo. Quasímodo, primero poeta del hermetismo y colaborador de la revista hermética Letteratura, convencido antifascista y posterior militante del PCI, se convierte en los años cuarenta al realismo poético y al empeño ético del poeta.

La primera de las reflexiones a las que antes hacía referencia, la titulada Una poetica, la comienza dudando de lo que va a emprender: "un discorso un po' difficile sul punto più segreto"[1], pero acaba sirviéndole para aclarar lo que él cree a partir de 1946 es el deber de la poesía: "rifare l' uomo". Rehacer al hombre, aclara ahora en este texto, no sobre el plano moral, sino sobre el plano estético:

"Siamo sempre a determinare i territori delle poetiche, e quella più viva s'è allontanata dai nudi valori formali per cercare, attraverso l'uomo, l'interpretazione del mondo"[2].


Este planteamiento estético no se corresponde con el arma cargada de futuro que pretendía la poesía llamada social en la España de los cincuenta. Sí en cambio con la ética estética de la Generación del 50. Si leemos la poesía de los poetas más estimados de esa generación, como es la de Claudio Rodríguez o la Francisco Brines, vemos que los valores formales, siempre presentes, se muestran camino de conocimiento del hombre y mirada atenta al mundo en el que se desarrolla su misteriosa presencia.
  

Esta generación española, con guía en Cernuda, pasa del verso palabreado de larga tradición hispana (y del juego vanguardista de principios de siglo) a buscar en la palabra el intenso valor poético, por lo que no sería raro que sus protagonistas  -surgidos a la literatura en las mismas fechas - estuvieran dispuestos a asumir el siguiente programa de Quasímodo:

"Anni di lente letture per giungere [...] a rompere lo spessore della filologia; a passare, cioè, dalla prima approssimazione laterale linguistica della parola al suo intenso valore poetico"[3].

Para Quasímodo la pureza de la poesía, pureza de la que tanto se habló a lo largo de la primera mitad del siglo, no se puede entender como herencia del decadentismo, sino en función de un lenguaje directo y concreto. En ese particular radica el secreto de los clásicos, desde los poetas épicos a los líricos, de los griegos hasta llegar a los grandes poetas modernos, como Leopardi. Es el encuentro con la palabra transubstanciada en vida y no con un bello hallazgo lingüístico por sí mismo válido. Así, su evolución poética, la cifra Quasímodo en "una maturazione verso la concretezza del linguaggio"[4].

En la línea juanramoniana, que ya hemos señalado al hablar de Montale, también Quasímodo muestra su interés por la diferencia entre literatura y poesía, como clave de lo poético y limitación al formalismo crítico de nuestro siglo. En su ”Discorso sulla poesia”, se posiciona contra las clasificaciones de los estudios formales, diciendo que frente a tanta distinción entre poetas crepusculares, futuristas, herméticos y demás, nadie entre los críticos sabe realmente ditinguir "la poesia dalla letteratura"[5]. En tanto, el poeta sigue siendo una interrogante. ¿Por qué existen poetas todavía en este siglo? ¿Qué son esos poetas y qué representan en el mundo contemporáneo?



Para Quasímodo el poeta no es reflejo de una literatura. El poeta es antes de la literatura. La literatura se refleja, el poeta y la poesía se hacen. Homero existió antes que la civilización griega, y la hizo. La historia de las formas, por tanto, no agota la historia de los poetas. El poeta es importante por su contenido mucho más que por su voz, que es imitable. Por tanto, cuando Quasímodo insiste en que hay que "rifare l'uomo", no es en sentido moral, porque la moral no puede construir poética.








SERENI, LA DEGRADACIÓN DEL POETA.


Gli immediati dintorni es un libro compuesto por páginas de diversa procedencia y que componen (o, mejor, recomponen) una especie de diario que el poeta nunca se propuso hacer. En él podemos encontrar interesantes reflexiones sobre la poesía; y en una de sus prosas, titulada "Male del reticolato", nos habla de la muerte de un compañero al que llamaban el poeta y cómo conmocionó a todos. Explica:

"Perché qui il poeta, come il filosofo, come il matematico, sembra restituito alla dignità di una funzione collettiva, a un perduto splendore sacerdotale"[6].

En las palabras de Sereni (que ve, en la conmoción general de los prisioneros en el campo de concentración, la momentánea recuperación de la dignidad perdida ante el mundo por todos los poetas) se observa representada la obsesión general del poeta moderno por buscarse un lugar en la sociedad, lugar que siente haber perdido después del siglo XIX, por una extraña culpa que nadie acaba de saber cuál es.

          Unos poetas marchan hacia las viejas formas, pensando encontrar en ellas la poesía, pues esas formas dieron esplendor al poeta en su tiempo. Otros gritan su lugar en el mundo, en la sociedad, queriendo imponerlo, queriendo que los demás lo reconozcan, por alzar la voz, a base de gritos. Pero la sensación de fracaso es general. Ni los que buscan la novedad a toda costa ni los que buscan la continuidad en el pasado ni los que callan ni los que gritan encuentran un puesto en la sociedad, porque el hombre de hoy no considera la obra de los poetas contemporáneos.

Para Sereni -como dice en otro fragmento titulado "Esperienza della poesia"[7]-, ni siquiera el poeta en su propio medio encuentra luz. Los mismos poetas siguen un camino más bien de dudas que de certezas y la poesía sólo se afirma en su propia fecundidad. Lo perenne poético tan sólo puede decírnoslo la lectura de los Cantos o de Las Flores del Mal.

"Per questo la cosa più ardua che si possa chiedere a un poeta è quella di parlare ex abrupto della sua poesia o, peggio, della poesia in generale. È, in certo qual modo, un' operazione irreale e astratta; un' assunzione brusca di elementi disparati e in fermento, che è impossibile chiamare a raccolta tutt'a un tratto. Se l' idea di poesia che ogni poeta porta con se fosse raffigurabile in uno specchio, noi vedremmo quello specchio assumere di volta in volta tutti i colori possibili, riflettere non un' immagine ma una battaglia di immagini"[8].


El poeta, pues, para Sereni aparece como un erizo o como una tortuga, aunque a veces siente la necesidad del entendimiento general de su labor. Algo así puede producirlo un gran movimiento social, como fue la Segunda Guerra Mundial. Él considera que la guerra y más aún la posguerra han favorecido "qualcosa di analogo all' interno della poesia e dei poeti"[9], interesándose por el significado que la poesía asume en el corazón de la vida individual y colectiva.










[1] S. Quasimodo, Poesie e discorsi sulla poesia, Milán, Mondadori, 1971, p. 277.
[2] Ibidem, p. 278.
[3] Ibidem, p. 278.
[4] Ibidem, p. 279.
[5] Ibidem, p. 283.
[6] V. Sereni, Gli immediati dintorni, Milán, Il Saggiatore, 1962, p. 30.
[7] Cf. ibidem, pp. 41-46.
[8] Ibidem, p. 43.
[9] Ibidem, p. 44.






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