miércoles, 26 de marzo de 2014

HOY FIRMA: JAVIER CATALÁN. "Acercamiento a la poesía de José Luis Zerón Huguet"


Un acercamiento parcial 
a la poesía de José Luis Zerón Huguet




 





 

"Sin lugar seguro" (Editorial Germanía, 2013) es el título escogido por José Luis Zerón Huguet para su último libro de poemas publicado, con ilustraciones de Pepe Aledo.






Resulta necesario, de entrada, poner en valor al reconocido pintor Pepe Aledo, gran amigo de Zerón, quien por la fuerza de los hechos se ha erigido en pintor de cabecera del poeta de Orihuela, pues Aledo, en palabras del propio Zerón, "ilumina con imágenes lo que la palabra sabe en la sombra."
José Luis Zerón sella con este volumen una trilogía en cierto sentido rupturista con su "yo" poético anterior, de quiebra sosegada, que arranca en 2004 con "El vuelo en la jaula" (Universidad de Alicante. Cátedra Arzobispo Loazes) e intermedia con "Ante el umbral" (Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, 2009).

Ruptura que en José Luis Zerón no es desavenencia o renuncia, sino evolución deliberada y consciente, sereno tránsito con pulso mantenido hacia posiciones de renovada lucidez y cercanía al lector, que el lector agradece sin sentirse defraudado.
A la vuelta de estos diez años que acotan cronológicamente los tres libros referidos, Zerón se encarama por derecho propio a la cima de una cosmovisión poética propia, perfectamente reconocible y particularmente sensitiva, donde lo marginal e inapreciable para la mayoría, lo inadvertido y episódico, adquiere categoría esencial y se sublima en manos del poeta: "Celebro la flor que crece en los derribos,/ la que acampa fugaz en el cieno /.../ hermosura humilde en los recodos más inútiles," ("El vuelo en la jaula", pag.34). "Inefable es la belleza de las flores humildes/ que nacen en los huertos, /.../ Ellas contienen la placidez/ de la que nunca se habla. /.../ Ellas atesoran el paisaje de los márgenes,/ aquél en el que no reparamos/ y al que sin embargo pertenecemos." ( "El vuelo en la jaula", pag.37).
Si los poetas, por definición, observan, examinan la realidad con un mirar diferente, José Luis Zerón fuerza si cabe aún más el ángulo de la mirada, orienta el prisma de la contemplación y el anhelo, al encuentro no de lugares o estados de conciencia remotos y excelsos, ansiados e inconquistados, sino de paisajes ignotos pero tangibles, definidos por la inmediatez y el abandono, estampas próximas comúnmente pasadas por alto, cercanas aunque desatendidas, lugares de intemperie y precariedad, hasta fundirse con el paisaje mismo y sus contornos, con esa realidad de segundo plano que es ya morada redentora para el poeta: "Algunas veces busco ausentarme en el paisaje, /.../ olvidarme poco a poco/ hasta ser silencio en el silencio /.../ Ser piedra,/ musgo,/ agua estancada,/ boscaje,/ travesía,/ recibir la luz moribunda,/ empequeñecerme hasta ser leve filamento,/ materia confinada en el rincón más perdido." ("El vuelo en la jaula", pag.45).
Y así armado deambula Zerón con gran destreza por esos corredores marginales, solapados, casi invisibles y vetados para la gran mayoría de los poetas, que en la cosmogonía zeroniana están presentes y se tornan parajes de desolación, de angustia e inexorable pérdida, con un lenguaje bien escogido, sobrio y solvente, utilizado con precisión casi quirúrgica, que sacude y estremece en un hondo trepidar, generando una profunda conmoción en el lector, pero que no agrede ni lastima de forma irreversible, pues hay belleza intacta en sus palabras, una imploración trascendente y un rescoldo de esperanza en el radiograma que traza de ese entorno hostil: "Tú que en el vacío germinas/ y en las cenizas resplandeces,/ acógeme y enséñame a nombrar en el cieno./ Tú que en el dolor habitas /.../ hazme fuerte en mi extravío,/ pero no permitas que mi ojo se acostumbre a las pudriciones" ("Ante el umbral", pag.46). "Murieron los paisajes/ ¿es posible fundar en ruinas?", se pregunta retóricamente Zerón en uno de sus poemas de "Ante el umbral" (pag.32), para dar seguidamente respuesta contundente: "He decidido negar la desesperanza/ y abrazar la plenitud. /.../ He decidido comprender la belleza de unas/ ruinas /.../ He decidido desarraigarme,/ abarcar la plenitud,/ observar el paisaje con ojos de animal." ("Ante el umbral", pag.44).


 Angustia y aliento que sostiene, eterna dualidad existencial (Eros y Thánatos), que José Luis Zerón nos brinda en un formato distinto, telúrico, con olor a tierra húmeda: "La angustia es una enredadera salvaje/ que se instala en los tapiales del corazón./ Se eleva y se extiende en nuestra existencia/ y conquista sus espacios más puros./ Pero también tiene sus floraciones/ y en la secreta extensión nos ciega/ la luminosa quietud de sus frutos azules." ("El vuelo en la jaula", pag.46).
El camino está marcado y el entorno definido. Pero el descenso al hades, siguiendo el mito órfico, no va a ser una travesía sencilla. El vuelo en la jaula es vuelo corto aunque posible.
Alertados y conmovidos, "ante el umbral" de la desesperanza, el poeta se adentra en el laberinto evocador de los recuerdos truncados y de las certidumbres dolientes, herido por la nostalgia, al encuentro de un minotauro onírico al que ofrendar sus dudas y vacilaciones, sobre la huella de un camino premarcado, de un lugar que le resulta ajeno y hostil, inseguro, o tal vez demasiado familiar como para poder huir sin ser visto: "Contemplo el lugar que soy pero/ no estoy a salvo de las apariencias:/ hay destellos que anuncian lo oculto sin desvelarlo,/ porque siempre cae algún velo sobre el deseo/ y nunca termina de cicatrizar la herida larga/ de un grito doloroso...". "Hay que andar/ (¿hacia dónde?),/ adónde ir si ya conozco todas las tierras prometidas?" ("Sin lugar seguro, pags. 11, 18 y 19).


La verdad se revela en este tercer libro calladamente insuperable: "El silencio esconde una alerta./ No hay descanso en el reino de la luz." ("Sin lugar seguro", pag. 11). No hay redención posible. El poeta acepta este nuevo itinerario y se desprende definitivamente de recuerdos y protocolos que son ya silencio redundante en la cañada de la vida: "Aguardo sosegado el combate/ en los altares de la mañana,/ los dioses puros se ríen del enigma/ y yo he dejado de esperar absolutos/ que no llegarán jamás." ("Sin lugar seguro", pag. 40).
Zerón reconoce y acepta en "Sin lugar seguro" el desenlace intuido ya en los dos libros anteriores. Pero es ésta una revelación liberadora para el poeta y sus lectores, pues lejos de sumirnos en la desesperación de lo irremediable, nos fortalece y nos reafirma en la búsqueda de nuevos caminos o en la reconstrucción todavía posible de aquéllos que creímos perdidos para siempre: "Hemos de enjugar las lágrimas/ de nuestros hijos, que gritan aterrorizados:/ es nuestro deber convencerles de que la savia/ es fuerte y sabe vivir contra el tiempo." ("Sin lugar seguro", pag.48). "Con la muerte de unos cuerpos la naturaleza engendra otros./ En la desmesura del caos se afirma la belleza./ El sol se ha ocultado y la sombra vela los caminos". ("Sin lugar seguro", pag.55). "Aquí estuvo el mar/ y volverá algún día/ y no habrá diques que lo contengan." ("Sin lugar seguro", pag.45).
José Luis Zerón alcanza la médula de lo trascendente a partir de lo efímero, de lo breve y en apariencia irrelevante: "Cuando escampa salgo al jardín/ y me instalo en el reino del musgo,/ en el brozoso jardín de lo frágil./ Fijo la mirada en los charcos donde beben los pájaros..." ("Sin lugar seguro", pag.47). Y esto es algo en apariencia tan sencillo... si fuésemos capaces de descifrar, como hace él, el lenguaje de los pájaros.




*Podéis ver en el siguiente vídeo el poema que José Luis Zerón recita para La Galla Ciencia:






*El día 11 de Febrero, el poeta ALBERTO CHESSA en nuestra sección HOY FIRMA nos habló de "Sin lugar seguro".







Javier Catalán (Orihuela, 1973) es Licenciado en Derecho por la Universidad de Murcia.
Ha publicado trabajos periodísticos y literarios en distintos medios nacionales e internacionales. Sus poemas han sido incluidos en diversas antologías. Ha participado en numerosos encuentros literarios celebrados en diferentes ciudades españolas. En 2008 y 2010 co-dirigió y realizó dos homenajes a Miguel Hernández en Italia, en las ciudades de Tolentino (Macerata) y Cagliari (Cerdeña). Ha sido finalista en el VII Certamen Literario Ayuntamiento de Benferri (2007), en la modalidad de poesía.
 
 

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